En Abraza Psicología ofrecemos terapia individual y terapia de pareja para ayudarte a alcanzar el bienestar emocional que buscas. Descubre cómo nuestras sesiones pueden ser el primer paso hacia una vida más plena y equilibrada.

Terapia individual
¿Por qué acudir a terapia?
A veces atravesamos momentos en los que sentimos que algo dentro de nosotros no encaja, que las herramientas que siempre nos han funcionado ya no son suficientes, o que los problemas nos superan emocionalmente. Podemos sentirnos desbordados, tristes, angustiados, o simplemente desconectados de nosotros mismos. Iniciar un proceso terapéutico es un acto de valentía y autocuidado: es decidir dejar de sobrevivir para empezar a vivir de una forma más consciente, presente y auténtica.
La psicoterapia individual es un espacio seguro donde poder explorar lo que te pasa, entender de dónde viene, y comenzar a transformarlo. No se trata solo de “eliminar síntomas”, sino de ir al fondo, de comprender cómo tus experiencias pasadas han influido en tu forma de pensar, sentir y relacionarte, y de aprender a relacionarte contigo mismo desde otro lugar.
Desde una mirada integradora, basada en el enfoque sistémico-relacional, la terapia humanista y la perspectiva del trauma (EMDR), trabajaremos para que puedas conocerte mejor desde dentro hacia afuera: identificar patrones que se repiten, conectar con tus emociones, resignificar heridas pasadas y desarrollar recursos reales y sostenibles para afrontar tu presente.
En terapia aprenderás a escucharte con más amabilidad, a tomar decisiones más alineadas con lo que necesitas y a poner límites sin culpa. Trabajaremos juntos para que te sientas más libre, más capaz y más conectado contigo y con tu entorno. Porque tu bienestar emocional no consiste solo en "estar bien", sino en aprender a vivir mejor.

Terapia de pareja
¿Qué es la terapia de pareja y por qué acudir?
Las relaciones de pareja atraviesan etapas, retos y cambios. Con el tiempo, pueden surgir conflictos, distancias emocionales, problemas de comunicación o heridas no resueltas que afectan el vínculo y generan malestar en uno o ambos miembros. Muchas veces, las parejas intentan solucionarlo por su cuenta, pero se ven atrapadas en los mismos bucles de discusión, silencios o incomprensión, sin saber muy bien cómo salir de ahí.
La terapia de pareja es un espacio de encuentro y escucha donde ambos miembros pueden expresarse con seguridad, comprender el lugar en el que se encuentran y trabajar juntos para mejorar su relación. Desde una mirada sistémico-relacional, entendemos que el conflicto no es culpa de uno ni del otro, sino el resultado de una dinámica que se ha ido construyendo y que puede transformarse.
El objetivo no es “quién tiene razón”, sino qué está pasando en la relación, qué se está intentando comunicar a través del conflicto y qué necesita cada uno para volver a conectar, sanar heridas, recuperar la confianza y fortalecer el vínculo.
A través del trabajo terapéutico, la pareja aprenderá nuevas formas de comunicarse, de escucharse desde un lugar más empático, de poner en palabras lo que muchas veces duele en silencio y de reconstruir acuerdos más conscientes y sostenibles. También es un espacio para reencontrarse desde lo emocional, reconectar con lo que les une, o incluso tomar decisiones difíciles con respeto y claridad, si ese es el camino.
En definitiva, la terapia de pareja ayuda a conocerse no solo como individuos, sino también como sistema relacional, y a construir (o reconstruir) un vínculo más sano, honesto y presente.

Terapia infantojuvenil
A veces, como madres y padres, podemos sentir u observar que algo ha cambiado en nuestro hijo, pero no sabemos exactamente qué ocurre ni cómo ayudarle. Puede estar más triste, enfadado, preocupado, tener dificultades para relacionarse, dormir, gestionar sus emociones o afrontar determinados cambios.
Acudir a terapia no significa que haya algo malo en tu hijo. Significa ofrecerle un espacio seguro donde pueda expresarse, comprender lo que siente y aprender herramientas para afrontar aquello que le está resultando difícil.
La terapia infantil puede ser beneficiosa cuando tu hijo está atravesando:
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Dificultades para gestionar sus emociones o sus enfados.
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Miedos, inseguridades o preocupaciones frecuentes.
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Cambios importantes en la familia o en su entorno.
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Dificultades para relacionarse con otros niños.
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Problemas de autoestima o confianza en sí mismo.
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Cambios en el sueño, la alimentación o el comportamiento.
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Dificultades escolares o falta de motivación.
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Situaciones que le generan tristeza, frustración o ansiedad.
Un espacio para él, y también para vosotros
Puesto que en Abraza Psicología, el papel de los padres en el proceso psicológico del menor, es fundamental en el proceso.
No siempre es necesario esperar a que el malestar sea grande. Pedir ayuda a tiempo puede facilitar que vuestro hijo desarrolle recursos emocionales que le acompañen durante muchas etapas de su vida.
Si tienes dudas sobre si la terapia puede ser adecuada para tu hijo, podemos valorar juntos qué está ocurriendo y cuál sería la mejor manera de ayudarle.